El estilo en una traducción
Seguramente muchos de vosotros, traductores profesionales, habréis experimentado la injusta queja sobre el estilo de la traducción que habéis realizado, por parte de algún cliente. Si os habéis limitado a traducir asegurando una buena lectura de la traducción y no se ha pactado de antemano el estilo que el cliente desea (algo excesivamente personal y difícil de conseguir), quedáis libres de toda responsabilidad. Sin embargo hacer entender este aspecto al cliente es harina de otro costal…
Sí, efectivamente. Yo he tenido algún caso en el que he recibido quejas por el estilo de la traducción, pero siempre me he dicho que eso es un trabajo literario más que un servicio de traducción profesional y todo depende de lo que se esté traduciendo y al acuerdo que se haya llegado con el cliente.
El estilo es algo tan personal que las quejas no pueden ser tomadas en consideración si se trata del estilo y no del significado y la precisión de una traducción. De todas formas lo mejor es dejarlo claro desde el principio o si no, dar unos días de garantía al cliente y que os deje claro lo que quiere, pero este aspecto puede convertirse en la historia de nunca acabar, ya que para satisfacer el gusto personal de cada persona es misión imposible.
A mi modo de entender el estilo en las traducciones viene dado por el tema del proyecto y por las indicacines del cliente.
El estilo en traducciones literarias es de mucha importancia si lo comparamos con un manual de instrucciones.
Si el trabajo de traduccion es bueno no hay que temer quejas relacionadas con el estilo.
El estilo es tan personal que es casi imposible complacer a un cliente difícil. Yo, personalmente, aplicaría el estilo a una traducción literaria, ya que a temas generales o muy técnicos es difícil darle un toque personal.