Cómo ahorrar, al máximo, en un servicio de traducción

La crisis actual está haciendo meya en todos los sectores, incluyendo el de la traducción, y cada vez hay más casos peculiares relacionados con clientes que quieren ahorrar, al máximo, en los servicios de traducción que necesitan. Algunos ejemplos a destacar son:

- Aquellos que utilizando el traductor gratuito de google, envían la traducción, según su entender, “casi hecha”, para que sea revisada por un traductor jurado y le salga más económica.
- Aquellos que haciendo uso de algún amigo o familiar, con el mínimo nivel del idioma a traducir, en cuestión, y con la ayuda de un diccionario de bolsillo, envían la traducción “prácticamente terminada” para que la revise un traductor de forma rápida, y así poder ahorrarse algo.
- Aquellos que cuentan las palabras “con lupa”, y excluyen números, puntos, notas a pie de página, sellos oficiales, conjunciones y un sinfín de caracteres para así reducir el volumen a traducir, no teniendo en cuenta nada más.
- Aquellos que, en una traducción jurada, piden que se ponga el nombre de la empresa que vaya a traducir el documento en cuestión, pero que afirman no necesitar una traducción jurada oficial.
- Aquellos que desde el principio (normalmente en el primer email o la primera llamada telefónica) mencionan que han solicitado presupuesto a muchas otras agencias de traducción y que se decidirá por la más económica y que además tienen muchos otros documentos para traducir en el futuro.
- Aquellos que describen, con pelo y señales, el documento o documentos a traducir sin enviarlo (s) previamente y que demandan un presupuesto de traducción.

En cualquier caso y para evitar problemas de traducción no deseados, lo mejor es encargarle a una agencia de traducción profesional, la traducción de nuestros documentos originales y recibir un trabajo de calidad garantizado, aunque nos cueste rascarnos el bolsillo por una vez.

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