Ideas erróneas sobre los servicios de traducción

Mucha gente se toma la tarea de traducción a la ligera sin darle la importancia que se merece. El hecho de traducir correspondencia personal o un email no puede compararse con la traducción profesional de documentos mercantiles que, más tarde, serán impresos y distribuidos. La tarea de traducción es un proceso complejo, lento y dificultoso que requiere seriedad y profesionalidad.

Para obtener calidad en la traducción de un documento que será utilizado en un futuro hay que considerar seriamente los servicios de traducción. Antes de comenzar con un proyecto de traducción, tiene que estar al tanto de las ideas erróneas más comunes que las personas tienen y evitar la misma actitud.

Cualquier persona que conozca un idioma extranjero puede ser traductor.

Este es, quizás, el error más común en tema de traducción. El hecho de ser capaz de leer, escribir y comunicarse oralmente en otro idioma no le convierte en traductor. El traductor debe poseer un entendimiento profundo de dos idiomas – su lengua materna y otro idioma extranjero. Traducir es una destreza que requiere que el traductor redacte de forma gramaticalmente correcta y sin errores ortográficos; de igual forma tiene que entender la cultura que hay detrás del idioma al que traducir. Si este no fuera el caso, entonces la exactitud de la traducción sería, prácticamente, imposible.

Traducir es fácil.

Esta es otra idea errónea muy común. Traducir no es fácil y, además, puede resultar muy complejo dada la meticulosidad del trabajo. El traductor debe tener la agudeza mental y visual necesaria para realizar una traducción de calidad. El proceso es habitualmente agotador dado el constante movimiento entre dos idiomas. El traductor debe tener la destreza necesaria para leer, entender y traspasar la información encontrada en un idioma de origen a un idioma de destino. Tanto las destrezas analíticas como las de redacción son absolutamente necesarias.

Los ordenadores pueden traducir.

Otro error. Es cierto que hay software de traducción disponible, pero una máquina nunca podrá llevar a cabo una traducción exacta y de calidad exigida en los documentos mercantiles. Los ordenadores no entienden qué es un idioma y cómo lo utilizan los seres humanos.

Contratar un servicio de traducción profesional no es crucial.

Esta afirmación quizá no sea un error, pero puede llevar a engaño. Es cierto que un traductor profesional no siempre es necesario, todo depende, realmente, del material a traducir. Si estamos hablando de correspondencia personal o emails, entonces no será necesario un traductor profesional, pero si el documento trata de temas legales, contratos mercantiles o información técnica cuya traducción requiere exactitud y ser descrita de manera profesional, entonces lo mejor es contratar los servicios profesionales de un traductor cualificado y experto.

¿Le son familiares estos errores? Si lo que realmente necesita es una traducción profesional y precisa para su empresa y quiere evitarse problemas legales, asegúrese de que un traductor experto lleve a cabo su proyecto de traducción.

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